viernes 13 de enero de 2012

A pesar de lo indecisa que soy, hay algo en lo que nunca me equivoco, supongo que es más instinto que otra cosa. Cuando escucho una canción por primera vez, sé si me va a gustar para siempre, y sé si nunca me voy a cansar de oirla. No es que me pase mucho, pero cuando pasa, pasa, y es una sensación muy placentera darse cuenta de ello. Aquí va una. Tendría unos 10-11 años cuando me enamoré de esta canción, viendo del 40 al 1.