"...Se me hace que estos días que visito
son cada vez más cortos y voraces. Y que vienen
con las hojas contadas. Y que espero
la noche como un alma que me acoge
sin un reproche, amable y dulce y triste,
lo mismo que un pecado.
En estos días, sin sol y sin palabras, me parece
que todo está ya escrito para luego. Que ya nada
podrá cambiar la vida que no espero. Y sin embargo
las noches siguen siendo mi refugio,
el insomnio se viste de belleza, me acurruco
feliz en el recuerdo de tu cuerpo
que me cura de toda enfermedad.
Bendito sea tu nombre que me salva
de todos los olvidos."
Rodolfo Serrano
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